transformacion

“.Empecé la terapia hace casi año y medio. La empecé porque aún no había conseguido asumir tranquilamente mi maternidad, me daba cuenta que estaba refunfuñona y negativa, que no conseguía disfrutar de nada ni que nada estuviera bien…y no me sentía a gusto en esa situación, no me aguantaba ni yo!! Javier siempre me ha dicho que era una sensación mía, que desde fuera no se me veía así pero, lo cierto, es que ha notado el cambio. Habían muchas cosas que me afectaban en aquel momento. No me sentía segura en mi papel de madre, ni en el trabajo, ni como pareja. La relación con mis padres me pesaba.

Poco a poco he ido descubriendo muchas cosas y no sé si sabré situarlas por orden en el tiempo. He descubierto puntales muy marcados en mi carácter y manera de vivir las cosas, que hacían que me angustiara o estresara de más, y he descubierto que es muy importante la manera en la que vives las cosas, la forma en la que te enfrentas a tu día a día.

Echando la vista atrás creo que en mi carácter está fijarme más en lo negativo de las cosas que en lo positivo (por ejemplo, el miércoles tuve una reunión en el cole nuevo de Marc que me partía toda la mañana. Al principio, me cagué en todo porque menuda hora de poner la reunión y bla bla bla. Y en esa actitud estaba hasta que me di cuenta que ese dichoso horario me permitía llevar a Marc a la guarde y me hacía mucha ilusión porque no lo puedo hacer nunca!!) Esa actitud de fijarme primero en lo malo aún persiste (no sé si cambiará con la práctica, como dice Neus, o es algo que llevo de serie y tengo que aceptar pero ahora soy capaz de no enrocarme ahí y relativizar las cosas o buscarles un lado bueno. Creo que es muy muy importante haber tomado consciencia de eso).

Esa tendencia negativa de la que hablo hace que focalice mi atención crítica en diferentes puntos. Es decir, parece que cuando deja de preocuparme una cosa pasa a preocuparme otra. De esto he tomado consciencia hace poco y creo que también es importante porque cuando me molesta algo soy capaz de pararme y pensar “es realmente importante o es fruto de esta tendencia tuya?” Y eso hace que el asunto, sea el que sea no me irrite tanto.

Otra característica muy marcada de mi personalidad es el miedo a equivocarme o a no saber hacer y eso me crea muchos nervios. Ese miedo imperaba a sus anchas y afectaba de base a todos los terrenos: pareja, familia, vida social y laboral. Cuando aparece, aún me da un poco de rabia que aparezca, pero verbalizo que estoy nerviosa por esa situación, también me digo a mi misma que estoy aprendiendo a hacer cosas (como conducir) y que es cosa de práctica y que si fallo tampoco pasa tanto, que al final lo que me he propuesto hacer lo he conseguido y todos estos pensamientos hacen que me relaje un poco. El darme cuenta de que a causa de ese miedo a equivocarme estaba continuamente replanteándome y analizando si me había equivocado o no tomando las decisiones importantes de mi vida también ha sido para mi un gran progreso.

Creo que estas cosas que he enumerado las llevaba de base y cuando me puse de parto de Marc, de repente, camino del hospital la losa de la responsabilidad me cayó encima. El miedo a equivocarme con mi hijo, a no saber hacerlo bien, a no saber conectar con él o a tener una relación parecida a la que yo tengo con mis padres se instauró y no me dejaba disfrutar de la experiencia porque continuamente estaba analizando y cuestionando lo que hacía. Ese miedo a equivocarme me hizo volverme aún más exigente con todo, conmigo, con el trabajo que hacía, con mi papel como madre y me pesaba demasiado, tanto que me asfixiaba y hacía cosas no porque me apeteciera sino por miedo a… Como salir con mis amigas, querer mantener la misma vida que hasta entonces y, cuando lo hacía, tampoco me sentía a gusto.

Y así me pasé año y medio, ahogándome en esa exigencia. El detonante para ir a ver a Neus fue que Javier me regaló un viaje a París y ni eso me hizo ilusión, con lo que me gusta viajar!!!! Ya llevaba tiempo sin sentirme bien y eso me hizo ver que no quería seguir así!!!!!

Cuando empecé la terapia, los puntos que más trataba era la relación con mis padres ( supongo que intentaba encontrar la raíz de todos mis males, incluso algo oscuro que diera explicación a todo), el trabajo, en el que me sentía súper responsable de todo y Marc y mi miedo a ejercer mal de madre.

Creo que lo primero que conseguí cambiar fue mi actitud en el trabajo. Antes si me pedían que hiciera algo asumía que debía llegar a eso. No me planteaba que todo lo que pedían pudiera ser demasiado sino que yo no era suficientemente capaz de llegar a todo. Ese miedo a no ser capaz hacía que me colapsara mentalmente. De tanto pensar en todo lo que tenía que hacer ya me angustiaba y ese miedo me hacía menos resolutiva. Así que, como digo, creo que el primer logro fue aceptar que a veces la gente pide demasiado y que hay que saber decir que no llegas. Empecé a decirle a mi jefe que no llegaba y que fuera marcando prioridades. Ese paso conllevó que si no llegaba a todo no era yo la responsable de dar solución a eso porque no es mi empresa. También me di cuenta de que esa exigencia era auto impuesta, que nadie me estaba pidiendo que asumiera lo que estaba asumiendo. Aceptar que mi responsabilidad es avisar de las cosas y no buscar soluciones a todo me ha ayudado. El hacerme un planning del día, que muchas veces no se puede cumplir por circunstancias y no machacarme porque no se ha llegado a eso que, a lo mejor era demasiado ambicioso, me ha ayudado. El ir cogiendo más experiencia con el trabajo que realizo o que me hayan puesto ayuda también. Aceptar más tranquilamente los fallos de los demás aceptando que todo el mundo tiene sus limitaciones, cada uno las suyas, y que eso no significa que no estén implicados. Plantarme y proponer que las horas de más se tienen que compensar de alguna forma para no sentir que me están tomando el pelo… Asumir cuando me equivoco en algo que es humano, no que yo soy un desastre y que no valgo o que debería fijarme más… Es decir, no estar con el látigo continuamente. Todo eso me ha ayudado y estoy muchísimo más relajada en el trabajo y eso me permite ser capaz de fijarme más en cosas que el estrés de la auto exigencia no me permitía.

Como madre realmente me ayudó el libro que me recomendó Neus pero luego seguiré con eso. El primer pasito fue plantearme que si se me pasaba algo no era fruto de la despreocupación. Es decir, me preocupaba mucho que a Marc le pudiera pasar algo, desde el punto de vista de la salud, que tuviera algún trastorno o enfermedad que yo no fuera capaz de detectar y eso me hacía estar demasiado alerta a todos los detalles. Que fuera intolerante a la proteína de la leche y que tuviera plagiocefália no me ayudó porque aún me acentuó más eso. Poco a poco el ver que se está desarrollando normalmente me ha ayudado a calmarme en eso. Me preocupa no conectar con él y tener una relación con él como la que yo tengo con mis padres. Hay cosas que son inevitables, si tengo que tener una relación así la tendré y ya me enfrentaré a eso pero yo voy a hacer todo lo posible porque esa relación no sea así y creo que tampoco actúo igual que mis padres.

Con Marc, al principio, tenía miedo de todo: de ser demasiado dura, de ser demasiado permisiva, de que no se lo pasara bien conmigo, de que no fuera un niño malcriado, y todo eso me iba pesando y no conseguía sentir y me creaba una tensión que, cuando las cosas no salían como yo esperaba me creaban frustración y agresividad. No me gustaba sentir esa rabia dentro y no me gustaba que Marc la pudiera sentir o un día no la pudiera contener.
Pensar que no hay que conseguir todo en un día, tener paciencia para entender que él está aprendiendo y que necesita tiempo, tener paciencia conmigo para mejorar las cosas que creo que se podrían mejorar y entender que para mi también es un aprendizaje, intentar no auto cuestionarme  siempre, hace que esté más calmada. Pensar que las cosas que puede hacer mal Marc forman parte de su proceso de aprendizaje y no pensar que es producto de mi no saber hacer, hace que poco a poco pueda ir sintiendo más.

Muchas veces he pensado que no servía para ser madre, que quien me había mandado a mi meterme en esto!! Ahora veo que no ha sido una mala decisión en mi vida, que ese pensamiento es fruto de mi auto exigencia. Realmente estoy contenta de tener a mi hijo y eso me está permitiendo conocer cosas de la vida y conocer cosas de mi misma que no sabía hasta ahora. Es como haber aprendido que siempre se está aprendiendo y que eso, muchas veces me causará inquietud o inseguridad y que no pasa nada por sentirlo.

A nivel de pareja me afectaban principalmente dos cosas. Una era el idealismo en cuanto al amor. El no sentir con la fuerza que se muestra en las películas me hacía pensar si realmente había encontrado el amor o me estaba conformando. El no haber vivido en mi vida gestos grandilocuentes, de película, y echar de menos el vivir algo tan potente. Y el miedo a equivocarme, el miedo a darme cuenta que me he conformado. He aprendido varias cosas también al respecto: que a lo mejor no siento con la fuerza que muestran en las películas por dos motivos, uno es que es que el amor que se muestra es un idealismo y otra que mi forma de ser, más racional, tampoco me permite vivirlo así, porque para vivir algo así no hay que poner freno a las emociones, para lo bueno y para lo malo; como no me gusta la parte negativa pongo freno a ese flujo emocional libre. Y, releyendo el libro “pura vida” me di cuenta que esos amores tampoco son tan ideales y que no me gustaría vivir algo que a la vez te destruye.

Cuando las cosas no salían en mi vida acorde a esos ideales que tenía en mi cabeza me planteaba si me había equivocado en mi vida escogiendo pareja y me daba miedo el error en si, el darme cuenta de que me había equivocado. Ser consciente de eso, darme cuenta de que cuando algo no sale acorde a mis ensoñaciones no significa que me he equivocado en las elecciones de mi vida, me ha ayudado muchísimo. Porque me he dado cuenta de que no me he equivocado escogiendo el amor sino que tengo una relación que necesita trabajo y consenso. Que muchas de las cosas que pasan son fruto de los miedos de cada uno. La crisis que tuve con Javier no fue una vivencia agradable para mi pero me ha permitido conocer más profundamente a mi pareja, hacernos más humanos y eso me ha gustado mucho. Las relaciones pueden ir bien o mal, puedes tener crisis y con trabajo y buena voluntad solucionar los problemas o puede que al final esos problemas no se solucionen pero eso no significa que ese amor no haya sido real.

Darme cuenta de que lo que más afectaba a mi relación era el miedo a haberme equivocado y sentir que no es así y el consejo de Neus de buscar soluciones y acuerdos a las discrepancias ha hecho que todo vuelva a la normalidad y me sienta satisfecha en el terreno amoroso, que me vuelva a sentir afortunada de compartir mi vida con Javier.

En lo social me daba miedo el sentirme excluida o no aceptada, que no gustaba. Eso me hacía volver la vista hacia mis defectos, buscar motivos en mi de por qué no encajaba, porque no me era más fácil tener una conversación fluida, cuando surgía un conflicto revisar mil veces mis actitudes. El darme cuenta de que todo no depende de mi, de que cuando una relación con alguien que acabo no fluye no es sólo por mi y mis defectos sino que puede ser que la otra persona tenga los mismos miedos que yo, separarlo de “mi”, me ha ayudado a vivir esas situaciones de una forma más relajada y sin tanto desgaste emocional para mi. También el pensar que, como me dijo Neus, la función de la gente no es acogerme y facilitarme a mi la integración porque cada uno lleva su mochila y habrá a gente que no le cueste hacerlo y a otros que sí, como a mi.

Creo que en este tiempo he hecho un gran camino y, aunque no me ha sido fácil emocionalmente, estoy contenta de haberlo recorrido y de las cosas que he aprendido de mi. Ese miedo tan enorme a todo sigue apareciendo muchas veces en mi día a día pero ahora soy capaz de no perderme en él, de ponerle freno y de aceptar que yo soy así. Me gustaría no ser tan miedosa pero he aceptado que lo soy pero que también soy capaz de superar esos miedos.

Neus, no sé si me dejo algo importante en el tintero… Pero estoy muy agradecida de que me hayas acompañado en este camino.”

N.G.

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